Hermandad del Santo Sepulcro

Misa de Difuntos

En la iglesia de Santa María, ante la imagen de nuestro Santo Paso, celebramos la misa de difuntos,  junto al resto de hermandades con sede es esta misma iglesia, al  finalizar,  se pasó lista, acto seguido se trasladó el Santo Paso de Santa María hasta el museo, en una atípica procesión, donde los más mayores y los más jóvenes disfrutan llevando el paso, hasta esa pequeña sala, apartada del resto de imágenes. Allí  la imagen del Yacente parece que está  en otra dimensión, como en otra  realidad, en una línea entre la vida, la muerte y la resurrección, en esa estancia adquiere un dramatismo especial, como alguien  que se enfrenta al  drama, ante la muerte.

     El resto de hermandades hacen lo mismo, trasladar los pasos hasta el museo, excepto los denominados pasos grandes, la Crucifixión y el Descendimiento, que tienen Capilla propia.

     Después en el salón de actos del Ayuntamiento se celebró la junta denominada ajuste de cuentas, se pasó lista, se aprobó el acta anterior, se nombró al Mayordomo para el año siguiente, el cual aceptó, y  se continuó con ruegos y preguntas, en ese punto se hizo una valoración de cómo fue la procesión del Viernes Santo, de aquello que se hizo bien, y de lo que se puede mejorar, se hicieron propuestas y sugerencias, las cuales se llevaron por escrito, para mejorar o perfeccionar algún punto de  los estatutos, por el bienestar de la Hermandad, las cuales se llevaron a votación, tras varias opiniones y debates se dio por finalizada la junta.

     Otra Semana Santa que se fue, los estrechos límites del alma se nos queda llena de pena y llena de arañazos en forma de recuerdos, como si hubiera pasado por ella una riada de escombros y barro, arrastrándolo todo. Las túnicas se guardan en el armario; en un cajón de la cómoda, la medalla y otros enseres del vestuario, y en el corazón los recuerdos de otra Semana Santa más. Nos queda un año de espera con la duda, pero con la esperanza de volver a vernos todos, de abrazarnos y estrechar nuestras manos. Un año para volver a sentir el tacto de la madera en las manos, los mordiscos en el hombro del paso, un año para volver a respirar ese aroma a cera caliente, a pintura quemada de los faroles envuelto con el aroma que desprenden las flores que adornan Vírgenes y Cristos .Un largo año para volver a caminar sobre esos mismos pasos, esas huellas imborrables hacia la luz infinita que nos hace encontrar la llave que abre la celda de la esperanza.

L. FERNANDO DE SANTIAGO BADÁS.

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